martes, 23 de octubre de 2007

Recordando

Releyendo mi otro blog, que tengo abandonado desde hace meses, he encontrado este relatillo que escribí en Febrero y que ya ni recordaba:

A las ocho menos cinco se apagaron las luces. Daphne sonreía en la oscuridad, una sonrisa de triunfo, de rebelión. Los demás se habian ido y ahora estaba sola, aunque eso ya no le importaba, ahora era libre y ya nadie podría volver a murmurar sobre ella a sus espaldas ni echarían el cerrojo al pasar ella frente a sus puertas.

Allí, sentada en medio de la oscuridad, era la efigie de la victoria. Porque ellos no habían podido doblegarla, pese a los interrogatorios, a las amenazas y finalmente la tortura no habían podido romper su firme determinación ni borrar esa sonrisa que ahora esbozaba y que ya no necesitaría ocultar más. Ella había ganado y todos lo sabrían con solo ver su rostro.

No había comprometido la seguridad de todos aquellos que, como ella, actuaban contra lo que consideraban injusto y cruel. Hombres y mujeres que se movían en las sombras sabiendo que en cualquier momento cualquiera podría levantar un dedo acusador y traicionar a quien lucha por su propia seguridad. Que curioso sentimiento es el miedo, que lleva al padre a acusar al hijo, el hijo al padre, el amante a la persona amada. Ella le confió su secreto a quien más quería y, tan solo unas horas después, el enguantado puño de la represión llamaba a su puerta.

Pero todo eso ya daba igual, ella les había plantado cara y había vencido, ya no sentía miedo y por lo tanto ellos ya no tenían ningún poder sobre la triunfal mujer que se sentaba sola en la oscuridad sonriendo burlona a los vencidos.

A las ocho menos seis minutos de aquel Miércoles frío y lluvioso Daphne había sido ejecutada por alta traición y conspirar contra el Régimen. Su último aliento, sin embargo, salió a traves de aquella sonrisa inconfundible de quien sabe que ha ganado.

3 comentarios:

___________________ dijo...

Me encantó entonces y me ha encantado ahora. Muy "Gran Hermano" o "Un mundo feliz". Se parece mucho a la ciencia ficción política de toda la vida.

Un abrazo,


Pedro.

El bardo dijo...

Hey que gran idea, te cojes entradas de tu otro blog y te ahorras hacer nuevas en este.
Maxo te has superado, jajajajaja

Es broma, buen mini-relato.

Un saludo.

aprovecho para decirte que visites mi otro blog ;P

Isabel dijo...

Que bonito